Educación Física en infantil: psicomotricidad divertida

Cuando los familiares de los alumnos me preguntan “¿qué es lo que hacen los niños tan pequeños en las clases de gimnasia?”, me da la impresión de que piensan que no tienen aún la madurez suficiente para realizar correctamente esta asignatura.
El desarollo psicomotor es un factor esencial en el desarrollo general y el bienestar del niño, en su autonomía, personalidad, adquisición de conocimientos y en el desarrollo de un buen equilibrio emocional. Por lo tanto, se puede decir que la psicomotricidad, la “gimnasia” de Infantil, es imprescindible en una Educación Infantil de calidad.
La educación física en esta etapa debe basarse en la psicomotricidad, cuyo objetivo es el desarrollo de las posibilidades motrices, expresivas, comunicativas y creativas utilizando el cuerpo como instrumento a la vez que los alumnos se integran a nivel social con los compañeros.
Por supuesto que a estas edades no realizan tablas de gimnasia sueca, carrera continua, aparatos, ni abdominales en un minuto. Eso sí, los niños trabajan duro y aunque realizan los ejercicios como un juego alcanzan, sin darse cuenta, los objetivos y contenidos propuestos en el ciclo para esta asignatura.
En 1º de Ed. Infantil realizan circuitos: juegos donde se incorporan ejercicios de equilibrio, coordinación, agilidad, relajación… y a partir de cuatro y cinco años, en 2º y 3º de Ed. Infantil, se inician en deportes como el fútbol, el baloncesto o el hockey, que les ayudan a consolidar su esquema corporal, a la vez que sientan las bases para poder construir en el futuro cercano, una mejora en su desarrollo físico.
Los objetivo en esta asignatura parten de crear una sólida estructura de su esquema corporal y potenciar el gusto por la asignatura, por el deporte. Esto se logra aplicando la educación física emocional, que consiste en lograr bienestar a través de la acción motriz, es decir, que se diviertan y disfruten, lo que nos lleva directamente a la creación de un hábito de hacer ejercicio, que les acompañará toda la vida.
Estos objetivos no son difíciles de conseguir si el trabajo diario lo enfocamos aprovechando actitudes innatas de los alumnos/as en estas edades, como son un juego, la imitación, el movimiento y las ganas de aprender inherentes a todo niño o niña.
Así mismo, para que todo lo anterior se produzca casi espontáneamente, el profesor tiene que esforzarse en conseguir que el alumno trabaje y asista con agrado, para crear un vínculo de afectividad positiva hacia estas clases, lo que supondrá si lo logra, una parte importante del éxito de vuestros hijos en la asignatura de Educación Física.

Miguel Ángel Gracia, profesor de Ed. Fisica en Ed. Infantil

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *